A la edad de 8 años, mi vida comenzó un camino imparable a través de la Danza. Toda emoción silenciada encontraba en mi cuerpo la posibilidad de transformarse a través del movimiento en lenguaje expresivo y energía vital. La capacidad de conexión con la esencia más auténtica. El cuerpo encontraba la forma de transformar esa voz interior en creatividad.
La danza fue mi primera experiencia terapéutica y a través del movimiento y del lenguaje no verbal del cuerpo, éste expresaba lo que mi boca silenciaba (de forma no consciente), pero después de la Formación de Arteterapia me he dado cuenta de que es muy necesaria también la toma de conciencia de lo que nos ocurre. Ese “darte cuenta”, “ser tu propio observador” para poner palabras a aquello que sentimos, a habitar esas partes de nuestro ser que menos nos gustan, a observarlas, sentirlas y transitarlas para darles un espacio digno y establecer un diálogo con ellas a través de la autorregulación, honestidad y el respeto hacia uno mismo.
Tomar consciencia de quienes somos, para qué hacemos lo que hacemos y cómo encontrar la forma de llevarnos bien con nosotros mismos, en definitiva, de amarnos, de amarme…es la continuación del camino que emprendí.
Ahora, lo que me ha resultado útil a mí desde mi experiencia de vida, trato de ponerlo en práctica en todo aquello de lo que formo parte: como persona, como bailarina y docente con los niños, adolescente y adultos, como Arteterapeuta en sesiones grupales con niños, adolescentes y adultos o en sesiones individuales, hay algo que sana más allá de la teoría y es el Amor en su sentido más amplio. Ese amor que conecta los corazones, que crea confianza y con ello respeto.
Y todo ello aderezado con herramientas artísticas donde lo simbólico habla desde el inconsciente y nos abre la puerta de ese “darnos cuenta”.
Una sesión puede convertirse en “pura magia”. Lo oculto sale a la luz y se deja ver.
Acompaño procesos de crecimiento personal y bienestar emocional a través de la arteterapia humanista integradora, ofreciendo un espacio seguro, confidencial y respetuoso donde cada persona pueda expresarse y tomar conciencia de su mundo interno.
Mi trabajo se basa en la escucha terapéutica profunda, poniendo atención al cuerpo, las emociones y la vivencia presente como vías de transformación. Integro recursos artísticos como la pintura, la música y el movimiento, entendiendo la creatividad como una herramienta para explorar, comprender y cuidar lo que nos ocurre.
Desde mi experiencia como arte terapeuta, bailarina y docente, otorgo al cuerpo un lugar central en el proceso terapéutico, reconociéndolo como una herramienta fundamental para el autoconocimiento, la regulación emocional y el bienestar saludable.
Acompaño a adultos, infancia y adolescencia, tanto en procesos individuales como grupales. Cada proceso se adapta de manera personalizada a las necesidades de la persona o grupo, respetando su momento ritmo y su momento vital, favoreciendo un proceso terapéutico consciente, creativo y transformador.
Los servicios de GestArte son no sanitarios y no sustituyen tratamientos médicos.
La aceptación es voluntaria y responsable, con condiciones detalladas aceptadas libremente.
Todos los textos e imágenes son propiedad de GestArte, está prohibido su uso y difusión sin permiso. GestArte. Marca registrada®
Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.
ACEPTAR